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Se descubre un termpolio en Pompeya

  • Admin 1
  • 27 dic 2020
  • 2 Min. de lectura

En la zona arqueológica de Pompeya se descubrió un termopolio, lugar donde se servía comida y bebida, decorado y con aún restos de alimentos.



El termopolio, algo similar a un restaurante, en concreto equiparable a los puestos de comida callejera de hoy en día, era el lugar en el que se servía comida a las clases más bajas de la ciudad, como explican los arqueólogos. Los envases encontrados con restos de alimentos apuntan al origen de la “comida para llevar”. Se sabe que los pompeyanos tenían por costumbre consumir comestibles y bebidas al aire libre, alentados por el clima del apacible golfo de Nápoles.



En los termopolios, como indica su nombre de origen griego, se podía comer y beber sustento caliente que se conservaba en grandes tarros, denominados dolia, que estaban incrustados en el mostrador de mampostería. Eran muy habituales en el mundo romano, solo en Pompeya hay unos 80 establecimientos de este tipo, pero ninguno tiene la barra completamente pintada como este, lo que confirma la excepcionalidad del hallazgo.



El mostrador conservado por las cenizas volcánicas había sido parcialmente desenterrado en 2019, pero los trabajos se extendieron para intentar preservar todo el lugar lo mejor posible


Era costumbre de los pompeyanos consumir alimentos y bebidas calientes al aire libre y los arqueólogos y expertos que trabajan en el parque arqueológico de Pompeya ya están estudiando el material para comprobar cuánto este descubrimiento puede ampliar el conocimiento sobre los hábitos alimentarios de la época romana.


"Un testimonio más de la vida cotidiana en Pompeya"

"Además de ser un testimonio más de la vida cotidiana en Pompeya, las posibilidades de análisis de este termopolio son excepcionales, pues por primera vez se ha excavado todo un entorno con metodologías y tecnologías de vanguardia que están devolviendo datos inéditos", ha explicado Massimo Osanna, director general del Parque Arqueológico de Pompeya.


Otro dato interesante es que en la misma sala, detrás del mostrador, se han descubierto también huesos humanos de víctimas de la violenta erupción. En este caso, a diferencia de la gran cantidad de cuerpos perfectamente conservados que han emergido a lo largo de los siglos, los restos están gravemente dañados por el paso de excavadores clandestinos que durante el siglo XVII expoliaron el yacimiento en busca de objetos de valor.


Los expertos creen que los huesos pertenecen a un individuo de unos 50 años que estaba tumbado, probablemente en una cama, cuando llegó la terrible colada piroclástica que arrasó la ciudad.


También se han encontrado otros huesos, aún por investigar, dentro de un gran recipiente, probablemente colocados allí por los primeros excavadores.




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